31 de agosto—28 de septiembre de 2019

Jair Jesús Toledo:
El Frankenstein

“¿Cómo puedo conmoverlo?” Con esta pregunta desesperada, el monstruo creado por el científico Víctor Frankenstein, protagonista de la novela de Mary Shelley publicada por primera vez en 1818, resume casi sin quererlo -y con una sencillez estremecedora- la razón por la cual su vida y la de quienes lo rodean es un infierno. Abandonado, temido, despreciado y atacado, ella es enunciada como un último recurso, como una súplica, como un pedido para que le digan cómo -haría cualquier cosa- ser querido. El rechazo de los otros -que para sí mismos son todos- lo había llevado a la perdición: ese estado en el que, para la sociedad representada en la novela, este buen salvaje se deja caer al transformar su inocencia en furia y venganza como si esa desgracia fuera, casi exclusivamente, culpa suya. Una especulación de la que la sociedad en la que vivimos tampoco es ajena.

Apodado Frankenstein por la historia con la naturalidad con que se apoda a cualquier hombre con el nombre de su padre, este monstruo originalmente sin nombre -su deformidad, que es directamente asociada a su salvajismo, parece opacar cualquier otro rasgo de su personalidad- reaparece en Móvil de la mano del artista Jair Jesús Toledo, que lo personifica buscando desenmascarar su propia otredad. Con el usual humor y la afabilidad que lo caracterizan y hurgando en anécdotas de su historia personal que busca resignificar, él habitará la sala -mezcla de plaza, de laboratorio y de gimnasio- para ampliar las posibilidades de expresión de este villano malentendido mientras despliega con esfuerzo un proceso de aprendizaje, de descubrimiento, de entrenamiento y de entretenimiento.

Mediante una serie de actos rituales, de ejercicios insólitos y del desarrollo de costumbres casi deformes, siempre al borde del uso normalizado de los dispositivos que lo rodean -también de– o re-formados-, sus acciones parecen destinadas a generar un mundo de segundas oportunidades capaz de renovar y dulcificar la mirada del otro y de lo otro, concretar lo que no permite la velocidad con que nos empuja el tiempo y suavizar todo posible vínculo. Su apropiación y aceptación de lo monstruoso y la libertad con que asume y transforma la idea de ridículo, se convierten en herramientas de liberación y de auto-expresión capaces de devolvernos la confianza y de combatir cualquier tipo de desprecio o de insensibilidad. Oscilando entre momentos de contemplación, de parsimonia, de purga y de sano desenfreno, este Frankenstein cordobés encuentra en su peculiar habitación un paraíso y se propone, con tranquilidad y aunque le cueste, disfrutar.

La exhibición puede visitarse todos los sábados entre las 16 y las 19 horas hasta el sábado 28 de septiembre.

Jair Jesús Toledo: El Frankenstein
Música original: Fernando Tur
Participaciones especiales: Vanesa Castañón (sábado 7 de septiembre), Miel Bargman, La Britney Cordobesa, y otros a confirmar.

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Vistas de la instalación de El Frankenstein. Fotos: Ignacio Iasparra.