01 de septiembre—13 de octubre de 2018

Benjamín Felice: Obito display

La instalación casi monocroma que presenta Benjamín Felice acumula elementos y formas que configuran las distancias entre la vigilia y el sueño, entre el adentro y el afuera, entre lo natural y lo artificial, entre la idea de persona y un cuerpo fragmentado. Los sintetiza, a su vez, como a un ruido blanco, que apaga. Ante su instalación, sufrimos la paradoja de asistir a una provocación que intenta ser acallada por su propia luz y una desnudez excesiva. Atractiva y escalofriante, fantasma de aquello que la ha inspirado, parece querer provocar el sueño de nuestros monstruos pero exhibir lo cotidiano en un estado de pesadilla. Al interceptar dispositivos que estructuran sistemas ordenadores de nuestro comportamiento individual o social—elementos de la arquitectura corporativa, del transporte público, de los establecimientos de salud, de la comunicación masiva o la producción industrial—su irreverencia plástica los destripa, los libera de sus funciones habituales y los vuelve exhibidores de imágenes que acentúan su desafecto pero que reponen una morbidez vinculante a través de formas escultóricas que se exhiben como símbolos de una distopía en la que el cuerpo se ha vuelto casi una colección de fósiles. Interesado en los desarrollos de la ingeniería biomédica, en las teorías de la física que explican el espacio-tiempo, en los alcances de la inteligencia artificial y en la capacidad con que la ingeniería y la ciencia adquieren y procesan información y señales emitidas por el cuerpo humano para utilizarlas sobre él, para actuar sobre aspectos de su salud, o para reproducirlas artificialmente, Felice nos presenta un espacio habitado por objetos que se levantan como prótesis de un sistema en el que el cuerpo, en tanto unidad, está ausente.

obito web 2

Foto: Ignacio Iasparra.